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Divagaciones sobre salud mental

oct. 10, 2018 13:58

en Información General

Diario La Mañana de Bolívar - Información General - Divagaciones sobre salud mental

“Podría decirse en términos filosóficos, que la salud mental es un ente abstracto, una entelequia, una construcción intelectual. 

Nada hay en la salud que sea real o tangible.  Ni que decir en lo mental, una pura fantasía inpalpable. Una es lo inexistente y la otra lo irreal.  Nada bueno puede salir de tal cópula sospecho.  ¿Cuál es el resultado de lo inexistente más lo irreal? ¿cuál es el de lo no asible más lo intangible?  ¿cuál el de lo abstracto más lo fantástico?  Si, veo que ya va intuyéndolo usted, amigo lector, su astucia me genera cierta simpatía cuando no cierto temor (lo admito).  Va por buen camino, si, así es.  De eso estamos pretendiendo hablar, de eso que con palabras casi no puede men-cionarse (curioso que deba existir una palabra para poder nombrar aquel lugar donde impera la au-sencia de palabras).  Pero no me deje aquí, no, no me abandone.  Ya se que no he comenzado muy bien, lo admito (ya es mi segunda admisión).  Pero le prometo que pronto empeoraré y eso (ahora le toca a usted admitirlo) no es una promesa que le hayan hecho muy a menudo, sepa valorar usted la rara avis, ya no solo por lo infrecuente, sino incluso por la casi certeza de su cumplimiento, algo que nos proporciona al menos una verdad.  Es una verdad parcial, lo se, una certeza pequeñita.  Pero créame, eso es mejor que mil gigantes incertidumbres.

¿A qué había venido yo?…¡Ah! si, lo recuerdo perfectamente, ha hablar sobre aquello que desde-ñamos, sobre las injusticias padecidas por quienes menos herramientas tienen para defenderse, sobre nuestra inacción hija de la cobardía y de la ignorancia (célebres padres por cierto).

Sabe usted amigo lector que, me entristece escribir lo que escribo, será por eso (tal vez), que necesito contarlo de esta manera enrevesada, esquiva, solapada por momentos.  Para que la verdad no se me torne del todo consciente, para que lo insoportable se torne solo doloroso, para que la indignación solo me deje la boca amarga, el corazón acelerado y el puño apretado.

¡Vea!, ¡mire!  Ya ha pasado el mediodía y seguimos aquí, usted y yo, distraídos cada uno con lo suyo, ese  “suyo” de cada uno, que sería lo “mío” si yo estuviera reflexionando solo.  Sin embargo es lo suyo de cada uno porque estamos reflexionando de a dos. ¡Si! de a dos, no se haga el distraído, hablo de usted y de mi.  Somos dos en definitiva.  Pero eso que más da.  Que más da que fuésemos mil, que más da que fuésemos diez mil.  Ningún número bastaría si cada uno estuviera distraído con lo suyo (si claro, es ese mismo “suyo” del que le estaba hablando tres renglones más arriba).  Y como le iba diciendo, seguimos aquí usted y yo, aún sin poder descubrir la infinita belleza de lo nuestro, la importancia de lo vuestro, la influencia abrumadora del plural que casi siembre se nos olvida (releo y me descubro soñador o ingenuo o esperanzado o tal vez solo necesitado y deseoso, si no, por que demonios iba a escribir “casi”).

Sabe que nos necesitan, sabe usted amigo lector que nos necesitan.  Casi tanto como nosotros los necesitamos.  Le hablo de ellos, de quienes por alguna o muchas razones han perdido, por un rato o para siempre, la plenitud de aquello que no se puede nombrar, de ese intangible, de ese irreal.

¡Pobrecitos! ¡ayúdelos! no se da cuenta que sufren.  Sufren porque están perdidos, sufren porque se sienten tristes, sufren porque no son aquello que debieran ser, porque no es su naturaleza.  Como le decía, porque están perdidos.  No le hablo de aquellos que perdieron lo intangible.  Le estoy pidien-do que los ayude a ellos, a los que sufren y que de un triste e inexorable modo, hacen sufrir.  Ayú-delos a ellos.  Es un “ellos” muy doloroso esta vez.  Doloroso por abarcador, doloroso porque allí estuve yo (incluso hasta podría seguir estando, quien sabe), doloroso porque allí está usted, doloroso porque es un “ellos” que en realidad es un “nosotros”.  Y sabe una cosa amigo lector, si no cam-biamos nosotros no hay ninguna chance de que nada mejore para esos otros “ellos”.“   FIN

 

Hoy es el día mundial de la salud mental.  Las enfermedades mentales (nombradas así en un sentido amplio) ya están en la actualidad entre los problemas de salud que mayores padecimientos, deterioro de calidad de vida, discapacidad y gastos económicos causan.  Es posible que para el año 2030 (si no hacemos algo al respecto) pueda encontrarse ocupando el primer lugar en una, algunas o todas estas categorías estadísticas.  Algunas previsiones serias dicen que así será.  La educación, la aceptación, el respeto, la inclusión, la participación y la empatía son indispensables para que salga-mos de este decepcionante lugar en que nos encontramos.

Por último y para terminar con algo de optimismo, quiero felicitar a las miles de personas que por iniciativa propia o a través de asociaciones u organizaciones o por cumplimiento responsable y ético de su trabajo, contribuyen diariamente a mejorar la calidad de vida de las personas con enferme-dades mentales.  Afortunadamente la consciencia social sobre este tipo de enfermedades es mucho mayor hoy que décadas atrás y cabe suponer que seguirá creciendo.  Es nuestro deber procurar que así sea.

Dr. Selman Franco Salonia

Médico especialista en psiquiatría

Coordinador de Salud Mental del Área V

Región de Murcia

España

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